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Alimentación y Lactancia Materna

Como debe nutrirse una madre durante la lactancia


Al igual que en el embarazo, el período de lactancia también requiere de una alimentación adecuada por parte de la mamá. Es más, el tipo de alimentación es muy parecido al de la gestación, aunque con algunas diferencias: se debe aumentar la cantidad de nutrientes para poder cubrir tanto los requerimientos de la madre como los necesarios para la producción de la leche.

Antes de enumerar qué cosas conviene comer y qué cosas no son del todo recomendables, es importante señalar que la etapa de lactancia no es un buen momento para hacer una dieta baja en calorías. La mamá puede cuidarse, pero debe comer bien y sanamente. Además, cuenta con una ventaja: debido al requerimiento calórico específico de amamantar, a la mayoría de las mujeres les resulta más fácil bajar de peso. No es que dar de mamar queme calorías, sino que las calorías que la madre ingiere van a la producción de leche.

Ahora bien, ¿cómo debe alimentarse una mamá que amamanta a su bebé?

En líneas generales, se calcula que una mujer produce, por día, unos 750 centímetros cúbicos de leche. Por esta razón, una de las primeras cosas que va a necesitar es tomar mucha agua.




Esto le resultará fácil porque, al poner a su bebé en el pecho, es muy probable que sienta, casi de inmediato, una sed intensa. Tener a mano un termo con agua fresca en todo momento y dejarlo en la mesa de luz a la noche para poder tomar cuando el bebé se alimenta, resulta un consejo práctico.
A pesar de ser líquidos, no se recomiendan las bebidas alcohólicas y es mejor restringir las infusiones como el café, el té y el mate, así como no es recomendable abusar de los edulcorantes artificiales. El cigarrillo, en cambio, es absolutamente nocivo, ya que la nicotina pasa a la leche.

Asimismo, existen algunos alimentos que pueden cambiar el sabor de la leche porque sus principios activos pasan a través de la mucosa digestiva sin descomponerse y penetran en la composición de la leche. ¿Cuáles son?: Ajo, cebolla, coliflor, pimientos, espárrago, repollo y los condimentos fuertes. Esto no implica que haya que suprimirlos del todo, sino que se aconseja comerlos moderadamente y cocidos. Tampoco significa que el bebé rechace la leche si la mamá comió estos alimentos.

La clave pasa por alimentarse bien y de modo variado.
Además de ingerir todo tipo de frutas, verduras y proteínas (carnes, huevos y lácteos) sugieren agregar a la dieta semillas de girasol, cereales, frutas secas (unas 10 por día, preferentemente almendras y nueces) y desayunar, por ejemplo, con granola natural. Por último, se menciona la levadura de cerveza, que aporta vitamina B. La cantidad recomendada es de 1.200 grs. por día.



De todas formas, podría decirse, con razón, que tanto los frutos secos como la granola y la levadura de cerveza tienen hoy, un costo relativamente elevado. Sin embargo, se puede calcular el ahorro que proporciona la lactancia materna, ya que la leche de fórmula es mucho más cara para el presupuesto familiar y no tiene todos los beneficios de la leche materna.

 Una manera de poder comprar estos productos para la dieta de la mamá durante la lactancia, sin afectar demasiado la economía familiar, puede ser redireccionar algún gasto y producir un ahorro por otro lado. No hay que olvidar que estos alimentos tienen un valor adicional: colaboran con la nutrición de la mujer en un momento de alta demanda física y, sobre todo, con una buena lactancia.

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